XXIX Domingo durante el año

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XXIX Domingo durante el año.

-18 de octubre de 2020-

 

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Leccionario:  Ciclo A

 

 

Isaías 45,1.4-6: Dios doblegó a las naciones
Salmo 95: Aclamen la gloria y el poder del Señor
1 Tesalonicenses 1,1-5b: Recordamos su fe, su amor y su esperanza
Mateo 22,15-21: Den a Dios lo que es de Dios

 

Lectura del libro de Isaías. Is 45, 1. 4-6

Así habla el Señor a su ungido, a Ciro, a quien tomé de la mano derecha, para someter ante él a las naciones y desarmar a los reyes, para abrir ante él las puertas de las ciudades, de manera que no puedan cerrarse. Por amor a Jacob, mi servidor, y a Israel, mi elegido, yo te llamé por tu nombre, te di un título insigne, sin que tú me conocieras. Yo soy el Señor, y no hay otro, no hay ningún Dios fuera de mí. Yo te hice empuñar las armas, sin que tú me conocieras, para que se conozca, desde el Oriente y el Occidente, que no hay nada fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 95, 1. 3-5. 7-10

R. Aclamen la gloria y el poder del Señor.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

anuncien su gloria entre las naciones,

y sus maravillas entre los pueblos. R.

 

Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza,

más temible que todos los dioses.

Los dioses de los pueblos no son más que apariencia,

pero el Señor hizo el cielo. R.

 

Aclamen al Señor, familias de los pueblos,

aclamen la gloria y el poder del Señor;

aclamen la gloria del nombre del Señor.

Entren en sus atrios trayendo una ofrenda. R.

 

Adoren al Señor al manifestarse su santidad:

¡Que toda la tierra tiemble ante él!

Digan entre las naciones: “¡El Señor reina!

El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”. R.

 

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica. 1Tes 1, 1-5b

Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la Iglesia de Tesalónica, que está unida a Dios Padre y al Señor Jesucristo. Llegue a uste­des la gracia y la paz. Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, cuando los recordamos en nuestras oraciones, y sin cesar tenemos presente delante de Dios, nuestro Padre, cómo ustedes han manifestado su fe con obras, su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una firme constancia. Sabemos, hermanos amados por Dios, que ustedes han sido elegidos. Porque la Buena Noticia que les hemos anunciado llegó hasta ustedes, no solamente con palabras, sino acompañada de poder, de la acción del Espíritu Santo y de toda clase de dones.

Palabra de Dios.

 

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. Mt 22, 15-21

Los fariseos se reunieron para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: “Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?”. Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: “Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pa­gan el impuesto”. Ellos le presentaron un denario. Y él les preguntó: ”¿De quién es esta figura y esta inscripción?”. Le respondieron: “Del César”. Jesús les dijo: “Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios”.

Palabra del Señor.

 

Reflexionando juntos.

 

En la primera lectura nos encontramos ante un texto que se encuentra ubicado en lo que se llama el «Segundo Isaías» o «libro de la consolación» de pueblo de Israel. Este dato, aparentemente simple, nos permite entrar al texto desde una clave de interpretación especial. Isaías, el profeta del juicio y el castigo, siempre tiene al final una palabra de ánimo, de esperanza, de consolación, sobre todo en estos tiempos en los que las propuestas alternativas son buscadas por el sistema globalizante para eliminarlas.

Yahvé habla a Ciro –una persona que no pertenece al pueblo de Dios, y que «no conoce a Dios», insiste el texto– y le habla, para encomendarle una misión. Primera sorpresa, y grata: el no conocer a Dios no es una limitación para ser llamados por Dios a una misión, y la misión de Ciro va a ser la de anunciar palabras de consuelo. El monopolio de la elección de Dios por parte de sólo los miembros de un pueblo, elegido entre todos los pueblos de la humanidad, se desdibuja ante este relato. Constatamos que un «no judío» puede ser también mediador adecuado para la actuación de Dios. En buena parte, en relación con todo el conjunto del Antiguo Testamento, eso es una gran novedad.

El evangelio de Mateo es el más comentado en la historia de la iglesia y a la vez el evangelio del cual se ha hecho la interpretación más dogmática y espiritualista. Es la primera síntesis de la tradición judía y cristiana que se da después de la destrucción del templo de Jerusalén en la guerra de los años 66-74 d.C. El fragmento que hoy leemos forma parte de la presentación de una serie de controversias entre Jesús y los fariseos (y otros grupos), sobre temas como el tributo, la resurrección de los muertos, el mandamiento principal, el hijo de David… Todas estas controversias tienen como telón de fondo la confrontación de Jesús con la ley romana, en un contexto social en el que se divinizaba al Emperador…

El tema del tributo es muy sensible. Lo sufrían en su carne las comunidades cristianas entre las que se fue elaborando el texto del evangelio de Mateo, bajo el dominio del imperio romano. El pueblo de Israel, siglos antes, había soñado con ser una especie de confederación de tribus, una sociedad estructuralmente igualitaria, en la que el único Señor fuese Dios, el Dios de la liberación. Pero ahora, Israel vive las consecuencias de una monarquía que exprime al pobre para sostener su estructura. Los más pobres eran, efectivamente, los más afectados por la política fiscal, pues la tasación recaía más directamente sobre los que trabajaban la tierra, los campesinos.

Yendo un poco más allá del tributo, fijémonos en la figura del Emperador. Roma cargaba sobre sí la influencia del mundo religioso de Egipto y de Grecia. La relación de los romanos con sus dioses forma parte de la estructura ordinaria y cotidiana de la vida social: se entendía al Emperador como un dios: en ese sentido, Roma era de hecho una teocracia.

Las comunidades cristianas que habían optado por otra forma de entender la relación con Dios, con el Dios de Jesús, con el Abba, no podían entender cómo el emperador se presentaba como Dios, y se enfrentaron a la religión oficial optando por lo alternativo, que en este caso es la propuesta de vida en pequeñas comunidades de hermanos y hermanas.

En este ambiente difícil, la comunidad cristiana rebusca en la experiencia que vivió con el Maestro, y trae al escenario esta frase que ha conseguido ser aceptada como adagio popular: «al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». Por tanto ya en los albores de la reflexión de la comunidad está la conciencia de que el emperador no es Dios, y nunca lo será, porque Dios es amor, justicia, amor, igualdad… valores ausentes en cualquier imperio, de cualquier época.

Con el correr del tiempo, lo que es alternativo se transforma en oficial, y se hace necesario reemprender el camino de la creatividad, de la renovación, de lo alternativo.

En la actualidad no hay emperadores que se presenten como dioses, pero sí nos encontramos con ciertas estructuras religiosas monárquicas e imperiales que lejos de reflejar la vivencia de la comunión entre los hermanos, pretenden imponer la explotación de los pobres, al mejor estilo del imperio Por eso, al leer este texto desde el hoy, tenemos que decir con voz profética: «a la estructura oficial religiosa lo que es de ella» y «a Dios lo que es de Dios», o sea, «a Dios Padre y a su Reinado toda nuestra entrega y fidelidad».

El evangelio de Mateo con su fuerza eclesiológica renovadora, nos impulsa a trabajar incansablemente por una iglesia más cercana a la propuesta de Jesús, más centrada en las personas, en las relaciones entre los hermanos, y menos pendiente de la norma y estructura, que cuya atención no puede ponerse por encima de la Justicia y de la defensa de los pequeños, los predilectos de Dios.

El comentario bíblico es tomado

de Servicios Koinonía. 

www.servicioskoinonia.org