Invitación a la Novena y Fiesta de nuestra Patrona

 

 

En el día en que celebramos la natividad de María Santísima, una buena noticia:

 

 “Este año la Virgen Santísima nos trae a Jesús a casa”

 

Quiero saludar muy cordialmente a todos los miembros de la comunidad arquidiocesana: niños/as, jóvenes, laicos/as adultos, consagrados/as, diáconos y sacerdotes.

A través de este medio, quiero invitar a todos a celebrar la novena y la fiesta de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora del Rosario del Milagro, Patrona de nuestra Arquidiócesis, en el marco de este “Año Mariano Nacional”, dolorosamente marcado por la pandemia del coronavirus.

Les propongo que la novena la hagamos en familia, en torno a la Palabra de Dios, y contando con algunos subsidios que la vicaría de pastoral nos ofrecerá oportunamente y estarán a disposición en las páginas web del Arzobispado y de Radio María y en las redes sociales. La novena podremos rezarla a la hora que más convenga a cada familia. Sería oportuno disponer y adornar algún lugar del hogar para ese momento de oración. Continuar leyendo “Invitación a la Novena y Fiesta de nuestra Patrona”

Cartas Pastorales de Mons. Carlos Ñáñez – año 2020

 

“Al celebrar el jubileo de la creación de nuestra Iglesia local, dirigí a toda la comunidad arquidiocesana una carta pastoral. Ahora, retomando nuestro diálogo, quiero en primer lugar agradecer una vez más todos los esfuerzos realizados y cuanto se ha hecho a lo largo del itinerario pastoral recorrido, por parte de las comunidades y de las personas en particular.

Quisiera, además, proponer algunas sugerencias e inquietudes que se desprenden de las circunstancias históricas y eclesiales que nos han tocado y nos tocan vivir, con el fin de orientar el posible desarrollo de nuestra vida eclesial y la futura organización de las estructuras de servicio en nuestra Arquidiócesis.

Dirijo cordialmente esta carta pastoral a todos los fieles de la comunidad arquidiocesana, especialmente a los ministros ordenados -presbíteros y diáconos permanentes-, a las personas consagradas y a los agentes pastorales, recordando con gratitud el pasado, viviendo con pasión el presente y abriéndonos con confianza al futuro.”

Cartas Pastorales del Arzobispo (descargar)

 

 

“ESTAMOS ANTE EL COMPROMETEDOR HORIZONTE DE LA PASTORAL ORDINARIA” (15 de agosto de 2020)

“RECORDAR CON GRATITUD EL PASADO, VIVIR CON PASIÓN EL PRESENTE, ABRIRNOS CON CONFIANZA AL FUTURO” (14 de mayo de 2020)

 

Cabe mencionar que al momento de imprimir la presente Carta Pastoral se dio a conocer la Instrucción de la Congregación para el Clero “La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia”(descargar), que nos ofrece orientaciones y nos confirma en el camino a emprender.

 

Oficina para recibir noticias sobre eventuales abusos.

Oficina estable para recibir

noticias sobre eventuales abusos.

 

 

La Oficina estable para recibir noticias sobre eventuales abusos  en la Arquidiócesis de Córdoba a fin de poder derivar y acompañar posibles casos que se presenten en los ámbitos que acompañamos pastoralmente.

 

Atención de la Oficina:

Casa de la Catequesis “JUAN PABLO II”

Obispo Trejo 459 – (X5000IYI) CÓRDOBA

Te. 0351 – 4248557

Correo: oficinaprevencioncba@gmail.com

Martes y jueves de 10 a 12 hs.

 

AGOSTO – MES DE LA SOLIDARIDAD

Año 2020

¿un año de gracia del Señor?

 

“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción.
Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos,
a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”.
Lucas 4,18-19

 

 

Deseamos compartir con ustedes este subsidio profundizando la reflexión “De Babel a Pentecostés”, a la luz de la propuesta sobre la solidaridad.

Decíamos en aquel aporte, que en los Hechos de los Apóstoles (2,42-47) se nos regala la descripción de la vida de las primeras comunidades cristianas en donde todo lo compartían en clave de fraternidad, descubriendo en el más necesitado el rostro de Cristo sufriente. Deberíamos aprovechar este tiempo para fortalecer la conciencia de que la vida durante la post pandemia es responsabilidad de todos y de cada uno de nosotros.

 

 

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Otro mal que se suma a la corrupción es la impunidad

Otro mal que se suma a la corrupción es la falta de una sanción social y legal a ese modo de proceder.

Homilía de la Misa radial (26. 07. 20)

 

 

Como todos los domingos, el contenido de la Palabra de Dios que acabamos de escuchar es muy rico. Cada lectura es verdaderamente preciosa y llena de luz para nuestros corazones, para nuestra vida concreta, la de cada día y de cada momento.

En el texto del libro de los Reyes, que ha sido proclamado en primer lugar, escuchamos la oración del joven rey Salomón. Una plegaria muy hermosa y que expresa una enorme humildad.

Salomón sabe y reconoce que ha llegado a ser rey por un don gratuito de Dios, siendo que él es apenas “un muchacho”, un joven relativamente inexperto. La humildad es la verdad, decía santa Teresa de Jesús. Aquí el rey reconoce a fondo su verdad y desde ella eleva su petición.

La súplica de Salomón tiene por objeto pedir a Dios la sabiduría necesaria para gobernar. La sabiduría es mucho más que la simple inteligencia, supone una mirada integral de la realidad, atiende al conjunto de las cosas y va unida también a la ecuanimidad para juzgar, tarea importantísima para los reyes en el antiguo Israel, que debían ser los garantes de la justicia. Continuar leyendo “Otro mal que se suma a la corrupción es la impunidad”

Padecemos el virus de la corrupción

Argentina. Monseñor Ñáñez: padecemos el virus de la corrupción.

 

 

El virus de la corrupción perjudica “a los más débiles y pobres”, los “usa”, les da “migajas” sin importarle nada su verdadero bienestar y dignidad. Es un verdadero escándalo en un país potencialmente rico como la Argentina: así el Arzobispo de Córdoba, Monseñor Cárlos Ñañez, en la homilía de la misa en el domingo 19 de julio, exhortó a no “transar con la mentira”, ni “pactar con el mal”, y a no “aceptar” los “escándalos” de los que habla el mismo Jesús. Debe haber – dijo Ñáñez – una decidida voluntad social de oponerse a la corrupción, reflejo de las actitudes personales.
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Homilía de Mons. Ñáñez: “el virus de la corrupción”

Homilía de Mons. Ñáñez: “En nuestra Argentina, padecemos otro virus tan o más grave, el virus de la corrupción”

 

Fragmento de la Homilía de la Santa Misa Radial (19. 07. 20)

 

 Algunas consideraciones a propósito de la explicación de Jesús de la parábola del trigo y la cizaña y de algunas situaciones que nos tocan vivir en nuestra Patria.

En estos días en nuestro país sufrimos el flagelo de la pandemia del coronavirus que pasa entre nosotros, dejando su huella de sufrimiento y de muerte y varias consecuencias más.

Pedimos por el eterno descanso de los que han fallecido y por la pronta y feliz recuperación de los que están enfermos. Oramos también por las autoridades y por los agentes sanitarios que luchan con esfuerzo para contener y superar efectivamente las consecuencias del virus.

Pero en nuestra Argentina, y desde hace ya muchos años, padecemos otro virus tan o más grave, el virus de la corrupción.

La corrupción hace llamar bien al mal y mal al bien, animando al que cede a ese vicio a obrar en consecuencia. El profeta Isaías ya denunciaba este mismo mal en el antiguo Israel (cfr. Is 5, 20). ¡Por tanto, no somos originales!

Nuestro drama como argentinos es que por momentos pareciera que no hay disposición de luchar contra este virus de la corrupción. Es como si nos afectara la ceguera o la sordera, de la que hablaba Jesús el domingo pasado, citando también al profeta Isaías (cfr. Is 6, 9-10).

Para luchar efectivamente contra este virus, debe haber una decidida y constante reacción personal: no transar con la mentira, no pactar con el mal, no aceptar los “escándalos” de los que habla Jesús. No aprobar lo que es incorrecto, ilegal, no festejar de ningún modo al que obra de esa manera. Más bien, se trata de “ahogar el mal en abundancia de bien”, como nos decía san Juan Pablo II, en su visita a Córdoba en abril de 1987.

Junto a la reacción personal, debe haber también una decidida voluntad social de oponerse a la corrupción, reflejo de las actitudes personales. Se debe reconocer la presencia de este mal y no permitir que la conciencia, ante él, se adormezca, se anestesie, lo naturalice. No se debe tolerarlo de ningún modo.

No se debe buscar “sacar ventajas” de la corrupción, en sus diversas concreciones, en provecho propio. Al contrario, se debe forjar entre todos un clima común que impulse y anime a vivir en la verdad y a practicar el bien, tanto en las cosas pequeñas como en las grandes e importantes. “El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho”, dice el Señor Jesús (Lc 16, 10).

Los reclamos legítimos que puedan tener lugar, por su parte, deben atender siempre al bien de toda la sociedad, al bien común, por encima de todo interés sectorial o personal.

La responsabilidad social para superar la corrupción debe manifestarse, especialmente, en el momento de discernir y emitir el voto en las elecciones; un voto que debe ser enteramente libre y responsable. No se debe apoyar con el sufragio al que no se compromete a luchar contra la corrupción o transa con ella. A quien resulte elegido, se le debe pedir cuenta, respetuosa y legítimamente, de ese compromiso.

El apóstol san Pablo nos enseña que el Espíritu Santo nos ilumina y nos asiste en nuestra oración. Conscientes de esa ayuda, pidamos a Dios nuestro Señor el fin de la pandemia que aflige a nuestra Patria y a muchos pueblos en el mundo.

Pero pidamos, también, la fortaleza para superar el virus de la corrupción que perjudica a los más débiles y pobres, que los usa, que les da migajas sin importarle nada de su verdadero bienestar y dignidad, que no los socorre, ni mucho menos los promueve de veras, sacándolos de la pobreza, que es un verdadero escándalo en un país potencialmente rico, como el que Dios nuestro Señor, en su Providencia, nos ha regalado a los argentinos.

Celebramos esta Eucaristía en esta comunidad parroquial que honra a la Santísima Virgen María en sus títulos de Nuestra Señora del Carmen y su Inmaculado Corazón. Ese corazón que, precisamente, escuchaba la Palabra de Dios, la guardaba con cuidado y se empeñaba en practicarla con perfección.

En la práctica fiel de la Palabra de Dios está la verdadera libertad a la que aspiramos sinceramente y que debemos cuidar y acrecentar entre todos.

A María Santísima nos encomendamos y le pedimos que interceda especialmente por todos nosotros y por nuestra Patria. Que así sea.

+  Carlos  José  Ñáñez

Arzobispo de Córdoba+

Texto en PDF Fragmento de la Santa Misa Radial 19-07-20