Solemnidad de Ntra. Sra. del Rosario del Milagro de Córdoba.-

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Solemnidad de Ntra. Sra. del Rosario del Milagro de Córdoba.-

6 de octubre de 2019

 

 

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Leccionario:  Ciclo C

 

Lectura del Segundo Libro de Samuel 12, 12- 15. 17- 19

Cuando informaron a David: “El Señor ha bendecido a la familia de Obededom y todos sus bienes a causa del Arca de Dios”, David partió e hizo subir el Arca de Dios desde la casa de Obededom a la Ciudad de David, con gran alegría. Los que transportaban el Arca del Señor avanzaron seis pasos, y él sacrificó un buey y un ternero cebado. David, que sólo llevaba ceñido un efod de lino, iba danzando con todas sus fuerzas delante del Señor. Así, David, y toda la casa de Israel subieron el Arca del Señor en medio de aclamaciones y al sonido de trompetas.

Llegados a la Ciudad de David, introdujeron el Arca del Señor y la instalaron en su sitio, en medio de la carpa que David había levantado para ella, y David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión delante del Señor.

Cuando David terminó de ofrecer el holocausto y los sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre del Señor del Universo. Después repartió a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, hombres y mujeres, una hogaza de pan, un pastel de dátiles y uno de pasas de uva por persona. Luego todo el pueblo se fue, cada uno a su casa.

Palabra de Dios.

O bien:

Lectura del libro del profeta Isaías 7, 2-4. 10-14; 8, 10

Cuando se informó a la casa de David: “Aram está acampado en Efraím”, se estremeció su corazón y el corazón de su pueblo, como se estremecen por el viento los árboles del bosque.

El Señor dijo a Isaías: “Ve al encuentro de Ajaz, tú y tu hijo Sear Iasub, al extremo del canal del estanque superior, sobre la senda del campo del Tintorero. Tú le dirás: Mantente alerta y no pierdas la calma; no temas, y que tu corazón no se intimide ante esos dos cabos de tizones humeantes, ante el furor de Resín de Aram y del hijo de Remalías”.

Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos: “Pide para tí una señal de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas”. Pero Ajaz respondió: “No lo pediré ni tentaré al Señor”. Isaías dijo: “Escucha, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la virgen está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel”, que significa “Dios está con nosotros”.

Palabra de Dios

Salmo 131,8-9.13-14.15-16

R. Aquí estarás por siempre, Virgen María, porque así lo has querido.

¡Levántate, Señor, entra en el lugar de tu Reposo, tú y tu Arca poderosa! Que tus sacerdotes se revistan de justicia y tus fieles griten de alegría. R.

Porque el Señor eligió a Sión, y la deseó para que fuera su Morada. “Este es mi Reposo para siempre; aquí habitaré, porque lo he deseado. R.

Yo lo bendeciré con abundantes provisiones, y saciaré de pan a sus pobres; revestiré a los sacerdotes con la salvación, y sus fieles gritarán de alegría. R.

 

Lectura del Apocalipsis 11, 19a; 12, 1- 6a. 10ab

Se abrió el Templo de Dios que está en el cielo y quedó a la vista el Arca de la Alianza.

Y apareció en el cielo una gran señal: una mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza. Estaba embarazada y gritaba de dolor porque iba a dar a luz.

Y apareció en el cielo otra señal: un enorme dragón, rojo como el fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y en cada cabeza tenía una diadema. Su cola arrastraba una tercera parte de las estrellas del cielo, y las precipitó sobre la tierra. El dragón se puso delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo en cuanto naciera.

La mujer tuvo un hijo varón que debía regir a todas las naciones con un cetro de hierro. Pero el hijo fue elevado hasta Dios y hasta su trono, y la mujer huyó al desierto, donde Dios le había preparado un refugio.

Y escuché una voz potente que resonó en el cielo: “Ya llegó la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías”.

Palabra de Dios.

 

 

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 1, 39-47

En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:

“¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de tí por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”.

María dijo entonces: “Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador”.

Palabra del Señor.