EVANGELIO DEL DOMINGO

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XXI Domingo durente el año.

-27 de agosto de 2017-

 

Homilía de la Santa Misa radial:

CADENA 3

Mons. Carlos José Ñáñez   Mons. Pedro Javier Torres

Santa Misa por Canal C de Córdoba.

Descargar Lecturas en Word  –  Ver:  Ciclo A

Palabra de Dios.

 

Is 22, 19-23: Aquel día llamaré a mi siervo
Salmo responsorial 137: Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos.
Rm 11, 33-36: El es el origen y meta
Mt 16, 13-20: Te daré las llaves del reino

 

Lectura del libro del profeta Isaías  22, 19-23

            Así habla el Señor a Sebná, el mayordomo de palacio:

            Yo te derribaré de tu sitial y te destituiré de tu cargo. Y aquel día, llamaré a mi servidor Eliaquím, hijo de Jilquías; lo vestiré con tu túnica, lo ceñiré con tu faja, pondré tus poderes en su mano, y él será un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá.

            Pondré sobre sus hombros la llave de la casa de David: lo que él abra, nadie lo cerrará; lo que él cierre, nadie lo abrirá. Lo clavaré como una estaca en un sitio firme, y será un trono de gloria para la casa de su padre.

Palabra de Dios.

 

 

SALMO          Sal 137, 1-2a. 2b-3. 6 y 8bc

 R// Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos!

 

            Te doy gracias, Señor, de todo corazón,

            te cantaré en presencia de los ángeles.

            Me postraré ante tu santo Templo.  R.

 

            Daré gracias a tu Nombre

            por tu amor y tu fidelidad,

            porque tu promesa ha superado tu renombre.

            Me respondiste cada vez que te invoqué

            y aumentaste la fuerza de mi alma.  R.

 

            El Señor está en las alturas,

            pero se fija en el humilde

            y reconoce al orgulloso desde lejos.

            Tu amor es eterno, Señor,

            ¡no abandones la obra de tus manos!  R.

 

 

 Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma          11, 33-36

             ¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus designios y qué incomprensibles sus caminos!

            ¿Quién penetró en el pensamiento del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le dio algo, para que tenga derecho a ser retribuido?

            Porque todo viene de él, ha sido hecho por él, y es para él. ¡A él sea la gloria eternamente! Amén.

 Palabra de Dios.

 

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   16, 13-20

             Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?”

            Ellos le respondieron: “Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.”

            “Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?”

            Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.”

            Y Jesús le dijo: “Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te dará las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.”

            Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

 Palabra del Señor.

 

Reflexionando juntos.

Esa contraposición entre las desmedidas pretensiones de ciertos individuos y grupos sedientos de poder y los insondables caminos del Señor, se hace patente en el episodio del evangelio. A la mitad del camino de Jerusalén, o sea, en la exacta mitad del proceso de formación de los discípulos, Jesús los interroga sobre aquello que han podido captar en el tiempo en que los ha acompañado y orientado.

 Las respuestas nos sorprenden. De una parte el gentío que sigue a Jesús lo identifica correctamente como uno de los profetas. De otra, el grupo en la voz de Pedro lo reconoce correctamente como Mesías e Hijo de Dios. Pero, subsiste un problema de fondo: tanto la multitud como los discípulos quieren imponerle a Jesús un estilo de ser profeta y una manera de ser Mesías. Discípulos y muchedumbre piden lo que es contrario a la voluntad de Dios e inconsecuente con la enseñanza de Jesús. Pareciera que el enorme esfuerzo de Jesús no hubiese surtido el efecto esperado, y que los discípulos, en lugar de cambiar de mentalidad, hubieran afianzado sus antiguas y erráticas ideas. Sin embargo, el evangelio nos quiere mostrar que los discípulos aún deben pasar por la experiencia de la cruz para comprender el verdadero alcance de las palabras y obras de Jesús.

 Jesús sí es el Mesías, pero no el Mesías triunfalista y prepotente del nacionalismo exacerbado, sino una persona al servicio de las más hondas y profundas Causas humanas. Jesús sí es el profeta; pero no el profeta que anuncia la supremacía de la propia religión o de la ideología de su grupo, sino el profeta del amor, la justicia y la paz.

 Las tres lecturas nos muestran cuán impredecibles y certeras son las sendas de Dios y cuán caducos y esquemáticos son nuestros trillados caminos. El evangelio nos invita a aprender de Jesús cuál es el camino auténtico que nos conduce al Padre, porque «no todo el que dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos».

 

El comentario bíblico es tomado

de Servicios Koinonía. 

www.servicioskoinonia.org