EVANGELIO DEL DOMINGO

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XX Domingo durente el año.

-20 de agosto de 2017-

 

Homilía de la Santa Misa radial:

CADENA 3

Mons. Carlos José Ñáñez   Mons. Pedro Javier Torres

Santa Misa por Canal C de Córdoba.

Descargar Lecturas en Word  –  Ver:  Ciclo A

Palabra de Dios.

 

Is 56, 1. 6-7: Guarden el derecho, practiquen la justicia
Salmo responsorial 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben
Rm 11, 13-15. 29-32: La llamada de Dios es irrevocable
Mt 15, 21-28: Mujer, que grande es tu fe

 

Lectura del libro del profeta Isaías            56, 1. 6-7

            Así habla el Señor: Observen el derecho y practiquen la justicia, porque muy pronto llegará mi salvación y ya está por revelarse mi justicia.

            Y a los hijos de una tierra extranjera que se han unido al Señor para servirlo, para amar el nombre del Señor y para ser sus servidores, a todos los que observen el sábado sin profanarlo y se mantengan firmes en mi alianza, yo los conduciré hasta mi santa Montaña y los colmaré de alegría en mi Casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar, porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos.

Palabra de Dios.

  

SALMO         Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8

 R// ¡Que los pueblos te den gracias, Señor, que todos los pueblos te den gracias!

 

            El Señor tenga piedad y nos bendiga,

            haga brillar su rostro sobre nosotros,

            para que en la tierra se reconozca su dominio,

            y su victoria entre las naciones.  R.

 

            Que canten de alegría las naciones,

            porque gobiernas a los pueblos con justicia

            y guías a las naciones de la tierra.  R.

 

            ¡Que los pueblos te den gracias, Señor,

            que todos los pueblos te den gracias!

            Que Dios nos bendiga,

            y lo teman todos los confines de la tierra.  R.

 

 Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma       11, 13-15. 29-32

 Hermanos:

            A ustedes, que son de origen pagano, les aseguro que en mi condición de Apóstol de los paganos, hago honor a mi ministerio provocando los celos de mis hermanos de raza, con la esperanza de salvar a algunos de ellos. Porque si la exclusión de Israel trajo consigo la reconciliación del mundo, su reintegración, ¿no será un retorno a la vida? Porque los dones y el llamado de Dios son irrevocables.

            En efecto, ustedes antes desobedecieron a Dios, pero ahora, a causa de la desobediencia de ellos, han alcanzado misericordia.

            De la misma manera, ahora que ustedes han alcanzado misericordia, ellos se niegan a obedecer a Dios. Pero esto es para que ellos también alcancen misericordia. Porque Dios sometió a todos a la desobediencia, para tener misericordia de todos.

 Palabra de Dios.

 

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo            15, 21-28

             Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: “¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio.” Pero él no le respondió nada.

            Sus discípulos se acercaron y le pidieron: “Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos.”

            Jesús respondió: “Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.”

            Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: “¡Señor, socórreme!”

            Jesús le dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros.”

            Ella respondió: “¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!”

            Entonces Jesús le dijo: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!” Y en ese momento su hija quedó curada.

             Palabra del Señor.

 

 

Reflexionando juntos.

Jesús se había retirado hacia una región extranjera, no muy lejos de Galilea. Las fuertes presiones del poder central imponían fuertes limitaciones a su actividad misionera. Su obra a favor de los pobres, enfermos y marginados encontraba una gran resistencia, incluso entre el pueblo más sencillo y entre sus propios seguidores. El encuentro con la mujer cananea, doblemente marginada por su condición de mujer y de extranjera, transforma todos los paradigmas con los que Jesús interpretaba su propia misión. La mujer extranjera rompe todos los esquemas de cortesía y buen gusto que en las sociedades antiguas tenían un carácter no sólo indicativo sino obligatorio. Existían reglas estrictas para controlar el trato entre una mujer y un varón que no fuera de la propia familia. Los gritos desesperados de la mujer y sus exigencias ponían los pelos de punta no solo a los discípulos sino al evangelista que nos narra este relato. Con todo, la escena nos conmueve porque muestra cómo la auténtica fe se salta todos los esquemas y persigue, con vehemencia, lo que se propone.

Los discípulos, desesperados más por la impaciencia que por la compasión, median ante Jesús para ponerle fin a los ruegos de la mujer. El evangelista, entonces, pone en labios de Jesús una respuesta típica de un predicador judío: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel», para explicar cuál debería ser la actitud de Jesús. Por fortuna, la mujer, haciendo a un lado los prejuicios raciales ajenos, corta el camino a Jesús y lo obliga a dialogar. Cuál no sería la sorpresa de Jesús al encontrar en esta mujer, sola y con una hija enferma, una fe que contrastaba con la incredulidad de sus paisanos. Jesús comprende que aunque la misión comienza por casa, no puede excluir a aquellos auténticos creyentes en el Dios de la Solidaridad, la Justicia y el Derecho. Por esta razón, su palabra abandona la pedantería del discurso nacionalista y se acoge a la universal comunión de los seguidores del Dios de la Vida.

Pablo, en la misma línea, abandona los inútiles esfuerzos por abrir a Israel a la esperanza profética y acepta la propuesta de los creyentes de otras naciones que están dispuestas a formar las nuevas comunidades abiertas, ecuménicas y solidarias.

En nuestro tiempo continuamos sin romper con tantos mecanismos que marginan y alejan a tantos auténticos creyentes en el Dios de la Vida, únicamente porque son diferentes a nosotros por su nacionalidad, clase social, estado civil o preferencia afectiva. ¡Esperemos que alguna buena mujer nos dé la catequesis de la misericordia y la solidaridad!

Por lo que se refiere a la misión «misionera» de los cristianos, bien sabemos que la letra del texto del evangelio de hoy bien podría inducirnos a error, pues hoy día la misión no puede estar centrada en ninguna clase restrictiva de ovejas, ni las de Israel, ni las del cristianismo, ni mucho menos las «católicas». La misión ha roto todas las fronteras, y sólo reconoce como objetivo el reinado del Dios de la Vida y de la Justicia. La misión ya no es ni puede ser sectorial, porque hoy no cabe entenderla sino como «Misión por el Reino», por la Utopía del Reinado del Dios de la Vida, que es siempre un Dios inabarcablemente plural en sus manifestaciones, en sus revelaciones, en sus caminos…

El comentario bíblico es tomado

de Servicios Koinonía. 

www.servicioskoinonia.org