Domingo de Ramos

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Domingo de Ramos.-

-5 de abril de 2020-

 

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Leccionario:  Ciclo A

 

Óptese conmemorar la entrada del Señor en Jerusalén según la Tercera fórmula: Entrada simple. En la misma el sacerdote llegado al altar lo venera, lee la antífona de entrada y prosigue la Misa de la manera acostumbrada (Cf. MR Domingo de Ramos, 16-17). No habrá distribución de ramos.

2. Para la Liturgia de la Palabra recordar que hay circunstancias pastorales que permiten la selección de una sola de las lecturas o bien solo la lectura del evangelio de la Pasión del Señor, inclusive en su forma breve. (Cf. Ordo Lectionum Misae, Dominica in Palmis de Pasione Domini) La lectura puede realizarla solo el presbítero.

 

Ver: Celebración de Domingo de Ramos en casa

 

Lectura del libro del profeta Isaías 50, 4-7

 

El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo.

El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían.

Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24

 

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

 

Los que me ven, se burlan de mí,

hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:

“Confió en el Señor, que él lo libre;

que lo salve, si lo quiere tanto.” R.

 

Me rodea una jauría de perros,

me asalta una banda de malhechores;

taladran mis manos y mis pies.

Yo puedo contar todos mis huesos. R.

 

Se reparten entre sí mi ropa

y sortean mi túnica.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos;

tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme. R.

 

Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos,

te alabaré en medio de la asamblea:

“Alábenlo, los que temen al Señor;

glorifíquenlo, descendientes de Jacob;

témanlo, descendientes de Israel.” R.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 2, 6-11

 

Jesucristo, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.

Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que, al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: “Jesucristo es el Señor.”

 

Palabra de Dios

 

O bien más breve:

 

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 27, 11-54

 

¿Tú eres el rey de los judíos?

 

C. Jesús compareció ante el gobernador, y este le preguntó:

S. “¿Tú eres el rey de los judíos?”

C. El respondió:

+ “Tú lo dices.”

C. Al ser acusado por los sumos sacerdotes y los ancianos, no respondió nada. Pilato le dijo:

S. “¿No oyes todo lo que declaran contra ti?”

C. Jesús no respondió a ninguna de sus preguntas, y esto dejó muy admirado al gobernador. En cada Fiesta, el gobernador acostumbraba a poner en libertad a un preso, a elección del pueblo. Había entonces uno famoso, llamado Barrabás. Pilato preguntó al pueblo que estaba reunido:

S. “¿A quién quieren que ponga en libertad, a Barrabás o a Jesús, llamado el Mesías?”

C. Él sabía bien que lo habían entregado por envidia. Mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir:

S. “No te mezcles en el asunto de ese justo, porque hoy, por su causa, tuve un sueño que me hizo sufrir mucho.”

C. Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la multitud que pidiera la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Tomando de nuevo la palabra, el gobernador les preguntó:

S. “¿A cuál de los dos quieren que ponga en libertad?”

C. Ellos respondieron:

S. “A Barrabás.”

C. Pilato continuó:

S. “¿Y qué haré con Jesús, llamado el Mesías?”

C. Todos respondieron:

S. “¡Que sea crucificado!”

C. El insistió:

S. “¿Qué mal ha hecho?”

C. Pero ellos gritaban cada vez más fuerte:

S. “¡Que sea crucificado!”

C. Al ver que no se llegaba a nada, sino que aumentaba el tumulto, Pilato hizo traer agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo:

S. “Yo soy inocente de esta sangre. Es asunto de ustedes.”

C. Y todo el pueblo respondió:

S. “Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos.”

C. Entonces, Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.

 

Salud, rey de los judíos

 

C. Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la guardia alrededor de él.

Entonces lo desvistieron y le pusieron un manto rojo.

Luego tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza,

pusieron una caña en su mano derecha y, doblando la rodilla delante de él,

se burlaban, diciendo:

S. “Salud, rey de los judíos.”

C. Y escupiéndolo, le quitaron la caña y con ella le golpeaban la cabeza. Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron de

nuevo sus vestiduras y lo llevaron a crucificar.

 

Fueron crucificados con él dos ladrones

 

C. Al salir, se encontraron con un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa “lugar del Cráneo”, le dieron de beber vino con hiel. El lo probó, pero no quiso tomarlo. Después de crucificarlo, los soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron; y sentándose allí, se quedaron para custodiarlo. Colocaron sobre su cabeza una inscripción con el motivo de su condena: “Este es Jesús, el rey de los judíos.” Al mismo tiempo, fueron crucificados con él dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.

Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz

C. Los que pasaban, lo insultaban y, moviendo la cabeza, decían:

S. “Tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!”

C. De la misma manera, los sumos sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, se burlaban, diciendo:

S. “¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo! Es rey de Israel: que baje ahora de la cruz y creeremos en él. Ha confiado en Dios; que él lo libre ahora si lo ama, ya que él dijo: “Yo soy Hijo de Dios”.”

C. También lo insultaban los ladrones crucificados con él.

Elí, Elí, ¿lemá sabactani?

C. Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, las tinieblas cubrieron toda la región. Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó en alta voz:

+ “Elí, Elí, lemá sabactani.”

C. Que significa:

+ “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

C. Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron:

S. “Está llamando a Elías.” En seguida, uno de ellos corrió a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber. Pero los otros le decían:

S. “Espera, veamos si Elías viene a salvarlo.”

C. Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó su espíritu.

Aquí todos se arrodillan, y se hace una breve pausa.

C. Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron y las tumbas se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a mucha gente. El centurión y los hombres que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron:

S. “¡Verdaderamente, este era Hijo de Dios!”

Palabra del Señor.

TODOS SOMOS RESPONSABLES.

 

 

 

 

 

CONSIDERACIONES PARA LA CELEBRACIÓN DE LA SEMANA SANTA Y EL TRIDUO PASCUAL

EN LAS CIRCUNSTANCIAS PROVOCADAS POR LA PANDEMIA DEL COVID.19

 

 

Las circunstancias generadas por la pandemia del covid-19 impedirán desarrollar de modo ordinario las celebraciones litúrgicas de las celebraciones de Semana Santa y del Triduo Pascual. Por eso, siguiendo las indicaciones generales y las sugerencias del Decreto I de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del 19 de marzo de 2020 (Prot. N. 153/20) y el Decreto II de la misma Congregación (Prot N. 154/20) del 25 de marzo concernientes a las próximas fiestas pascuales, es necesario tomar en cuenta las siguientes consideraciones:

 

      A. De modo general

 

1. Los presbíteros presidirán, en la medida de sus posibilidades, las celebraciones de la Semana Santa sin la participación del pueblo; podrían, en circunstancias muy específicas y tomando las indicaciones de los trabajadores de la salud muy en serio, invitar a algún fiel a participar. En este caso tomar en cuenta en primera instancia la participación de los diáconos permanentes.

2. Conviene que los fieles conozcan el horario de todas las celebraciones para que puedan unirse, desde sus casas, a través de las redes sociales y los medios de comunicación o aquellos que no los posean puedan unirse en oración. Se ha de tener presente que, por el bien común, de momento todos los templos parroquiales y capillas se mantendrán cerrados.

3. Téngase en cuenta lo considerado por el Decreto II de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del 25 de marzo de 2020 en cuanto a que “…las residencias sacerdotales, los monasterios y las comunidades religiosas se atengan a las indicaciones del presente Decreto.” que aquí son precisadas para nuestra Iglesia particular.

4. La Comisión arquidiocesana de Liturgia ofrecerá subsidios para ayudar en la oración familiar y personal.

 

     B. Domingo de Ramos

 

1. Óptese conmemorar la entrada del Señor en Jerusalén según la Tercera fórmula: Entrada simple. En la misma el sacerdote llegado al altar lo venera, lee la antífona de entrada y prosigue la Misa de la manera acostumbrada (Cf. MR Domingo de Ramos, 16-17). No habrá distribución de ramos.

2. Para la Liturgia de la Palabra recordar que hay circunstancias pastorales que permiten la selección de una sola de las lecturas o bien solo la lectura del evangelio de la Pasión del Señor, inclusive en su forma breve. (Cf. Ordo Lectionum Misae, Dominica in Palmis de Pasione Domini) La lectura puede realizarla solo el presbítero.

 

     C. Misa Crismal

 

1. Según el citado Decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos el Obispo tiene la facultad para posponerla a una fecha posterior, oportunamente se comunicará la fecha a realizarse esta celebración.

2. Se podrá continuar utilizando los oleos bendecidos y el Santo Crisma consagrado el pasado año hasta la celebración de la Misa Crismal.

 

     D. Jueves Santo

 

1. Los citados Decretos conceden a los presbíteros la facultad extraordinaria de celebrar la Misa Vespertina de la cena del Señor sin pueblo.

2. El Lavatorio de los pies (que es facultativo) se omitirá.

3. Se omitirá la procesión y traslado del Santísimo Sacramento.

 

     E. Viernes Santo

 

1. La Liturgia de la Palabra debe constar de las tres lecturas y el salmo responsorial correspondiente. La lectura del evangelio puede realizarla solo el presbítero.

2. En la Oración Universal se añadirá la intención especial por los enfermos, por los que han muerto y por los que han sufrido alguna pérdida (Cfr MR Viernes Santo, 13; Decretos I y ll de la Congregación del Culto Divino). Cuyo texto es el siguiente:

 

XI INTENCIÓN ESPECIAL

 

Oremos, hermanos, a Dios Padre misericordioso por los enfermos de Coronavirus, por los que han muerto a causa de este mal y por sus familias y por la humanidad entera afectada hoy por esta pandemia.

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote, con las manos extendidas:

Dios omnipotente y misericordioso protege nuestra dolorosa condición conforta a tus hijos y abre nuestro corazón a la esperanza para que sintamos en medio de nosotros tu presencia de Padre. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

3. Para la Adoración de la Santa Cruz en la forma de presentar la misma, elíjase la Primera Forma (Cfr MR Viernes Santo, 15). La falta de ministros podría requerir que la cruz cubierta estuviese desde el principio de la celebración cercana al presbiterio.

4. Dado que la adoración a la Santa Cruz se omitirá, en la presentación de la misma la triple invitación a la adoración podría estar acompañada de prolongados momentos de silencio que permitan, a los que se unen a través de los diversos medios, hacer actos de adoración.

5. Por recomendación de los citados Decretos se podrán trasladar al día 14 o 15 de septiembre las expresiones de piedad y las procesiones. En esos días, por este año, no se descarte la realización de los Vía Crucis y de ofrecer la Santa Cruz para la veneración pública.

 

     F. Sábado Santo

 

1. Considérese oportuno la transmisión del rezo del Oficio de Lecturas.

 

     G. Vigilia Pascual

 

1. La primera parte -el lucernario- se desarrollará en el presbiterio o lugar oportuno del siguiente modo: Tras el saludo inicial, omitiendo la bendición del fuego, se harán los signos sobre el cirio pascual y se encenderá, se colocará en su soporte (según las oportunidades se incensará) y finalmente, se cantará o recitará el pregón pascual.

2. Para la Liturgia de la Palabra podría optarse solo por dos lecturas del Antiguo Testamento (incluyendo coactivamente la lectura del Éxodo sobre el paso del mar Rojo -Ex 14, 1 —15, 1-) antes de la epístola y el evangelio. (Cf. Ordo Lectionum Misae, Dominica Paschae in Resurrectione Domini)

3. En la tercera parte -liturgia bautismal- se procederá solo con la renovación de las promesas bautismales (se omitirá bendición y la aspersión) y la oración de los fieles. Seguidamente se procederá con la cuarta parte -liturgia eucarística-.