Condición para la paz

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Los dichos de Zaffaroni provocaron reacciones de perplejidad y hasta de enojo.

Acomienzos de este mes, el exjuez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Enrique Zaffaroni, en un encuentro de magistrados en el Vaticano sobre derechos sociales y doctrina franciscana, se expresó, según lo trasmitieron los medios de comunicación, en torno a que consideraba imposible y aun hasta patológico pensar una Justicia independiente de la política partidaria e imparcial.

Sus dichos, tal vez sacados de contexto, provocaron reacciones de perplejidad y hasta de enojo. Perplejidad, quizá porque muchos consideran, fundados en diversos códigos de ética, que es un derecho humano ser juzgado por un juez imparcial, y es un sentir masivo que así debería ser. Enojo, porque se atribuyen a estas afirmaciones una motivación de fondo: abrir camino a proyectos que se consideran atentan contra un sistema democrático republicano con independencia de poderes.

Al tomar estado público, el tema fue objeto de múltiples expresiones cargadas de sensatez por parte de juristas también muy prestigiados entre nosotros. Pero es interesante tener en cuenta que la cuestión de la imparcialidad de los jueces también fue enfocada desde la ética en debates mantenidos en los últimos años, que se plasmaron en códigos de ética profesional tanto del exterior como de nuestra misma provincia, como el que ofreció el Tribunal Superior local en 2013.

Desde una mirada ética religiosa, vale recordar que ya en el libro del Levítico (19,13) y desde el Deuteronomio se habla de la necesidad de jueces que no hagan acepción de personas. El primer capítulo de este último enseña: “No hagáis en el juicio acepción de personas; escuchad al pequeño lo mismo que al grande. No tengáis miedo a ningún hombre pues la sentencia es de Dios”.

La moral católica enseña que la independencia de los jueces y la imparcialidad no son sólo valores que hay que tutelar, sino contraseña de la tercera parte interviniente en un litigio, sin la que ningún juez resulta concebible. No dejemos de soñar y de trabajar por la justicia, que es condición para la paz. Y por una administración de justicia plasmada por la equidad y por la caridad.

* Fraternidad religiosa

Obispo católico, miembro del Comipaz

La Voz del Interior

 

ORIENTACIONES ARQUIDIOCESANAS PARA QUIENES TRABAJAN CON MENORES.

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La Iglesia de Jesús, ha sido enviada a anunciar la Buena Noticia de la Salvación a todos los pueblos. Este ministerio debe ser brindado en primer lugar a los pequeños y los pobres, ellos son el centro del Evangelio y de la vida cristiana. En ellos se vivencia y se palpa el Rostro del Señor.

DESCARGAR LAS ORIENTACIONES Y LINEAMIENTOS

 

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CARTA APOSTÓLICA 
EN FORMA DE «MOTU PROPRIO»

DEL SUMO PONTÍFICE 
FRANCISCO

VOS ESTIS LUX MUNDI

 

Los delitos de abuso sexual ofenden a Nuestro Señor, causan daños físicos, psicológicos y espirituales a las víctimas, y perjudican a la comunidad de los fieles. Para que estos casos, en todas sus formas, no ocurran más, se necesita una continua y profunda conversión de los corazones, acompañada de acciones concretas y eficaces que involucren a todos en la Iglesia, de modo que la santidad personal y el compromiso moral contribuyan a promover la plena credibilidad del anuncio evangélico y la eficacia de la misión de la Iglesia. Esto sólo será posible con la gracia del Espíritu Santo derramado en los corazones, porque debemos tener  siempre presentes las palabras de Jesús: «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5).  Aunque ya se ha hecho mucho, debemos seguir aprendiendo de las amargas lecciones del pasado, para mirar hacia el futuro con esperanza.

 

VER TODO EL MOTU PROPRIO